Nitimur in vetitum

septiembre 17, 2012

 

Nitimur in vetitum[1]

 El antrobus. Una vez que todo y todos están a bordo de los autobuses, nos encaminamos a la ciudad prometida. Justo al arranque del motor ocurre una transustanciación.[2] El trayecto es de cinco a ocho horas para los estudiantes de la UNAM. La hora de salida es el crepúsculo. El sol no es aliado de la fiesta; porque de noche todos los gatos son pardos. Que el traslado sea en menor o mayor tiempo depende de sí el autobús tiene o no baño –esto es importante para los que están bebiendo alcohol, si no está equipado lo retrasan  por las constantes paradas en gasolineras y casetas–,  del azar, del congestionamiento vial y de la ruta que se tome. Esto para los antrobuseros pasa a segundo término porque se introducen en una caja de pandora. El tiempo y el espacio no interesan. Sólo al chofer y a los guías. El chofer sabe, está enterado, de lo que sucederá en las horas de viaje. No puede ni debe entrometerse, él está ahí para conducir y llevar a su destino a la grey enfiestada.

    Lo que sucede en el antrobus se queda en el antro-bus. Los por menores y detalles son secretos que no revelaré en este relato. Los que hayan tenido la oportunidad de viajar en uno de estos vehículos dionisiacos los sabrán muy bien; los que no lo sepan se quedaran con las ganas. Son hechos que no se pueden revelar así como así. Sólo puedo –así me lo dicta la consciencia– advertir que se recrean las bacanales. La fiesta que ahí se desarrolla está bendecida. No puedo jurar en vano, en nombre de Dios.

Horas después… Arribamos al destino: Guanajuato, Guanajuato. Algunos, los menos,  continúan bebiendo. Beodos prolíficos. El alcohol los ha embellecido, los ha hecho aún más sabios e inteligentes. Antes de subir al camión estudiaban una disciplina; al bajar sabrán de todo. Son galanes, dicharacheros, intentan ligarse a las compañeras. Unos lo logran, otros no. Depende de la habilidad y “pegue” de cada quien, y de la disposición de las mujeres. 

      Madrugada del día siguiente. El toreo es el lugar de descenso. Ahí se dirigen todos los autobuses. Por el diseño de la ciudad no pueden circular en las calles. Es importante recordar que el último día del Cervantino, después de la clausura y cuando los cohetes retumben en el cielo, uno se debe dirigir al toreo para subir al autobús y regresar al lugar de origen.

      A estas alturas muchos ya se conocen. Han intercambiado cigarros, vasos,  “toques”; sonrisas, risas, miradas, palabras, abrazos, besos. El lubricante social, el alcohol dinamizó el encuentro de los individuos. Algunos debaten a niveles desgarradores, las entrañas de la realidad son devoradas por sus bocas. Otros devoran la boca de otros. La mayoría de los viajantes, 30 de 40-45,  durmieron. Listos para hacerle frente al próximo traslado. A la casa de huéspedes. Uno de los guías busca el camión con ruta al centro de la ciudad. Lo encuentra. Regresa por el rebaño desmañanado. Los pastorea. Se mueven como vacas, están aturdidos, encamorrados, sus actos reflejos son torpes.

    Los demás coordinadores le dan alcance al que hace las veces de Moisés. Porque a estas alturas, los dipsómanos, toman ciertas atribuciones que les ha conferido el permanecer despiertos al lado de los guías. Que regularmente son dos o tres. Entonces, todos “los coordinadores”, dirigen, beben, platican, ríen. Los verdaderos coordinadores están atentos de cada movimiento, cuidando a los borrachos y de los que no bebieron.

    Para el coordinador-guía la satisfacción es enorme. Se tiene una posición de mando, que otorga ciertas concesiones. Las mujeres se acercan a ti, los compañeros te invitan cualquier cosa: comida, bebida, drogas o la fiesta. Te conviertes en un referente. Enaltece tu ego. No hay necesidad de buscar pertenencia, todos pertenecen a ti. Tienes el control. Conoces la situación, la has repetido los últimos años.

    La horda entusiasmada aborda el camión de pasajeros. El chofer y el chalán están a la expectativa, cuentan las cabezas a lo lejos; recordemos que se trata de un rebaño. Para ellos cada cabeza significa dinero, diez pesos. Más cabezas, más dinero. El coordinador-alfa sube un peldaño de las escaleras del camión; hace resonar el altavoz: ¡tuuuuuuuuuu!, la siguiente emisión es su voz: ¡suban!, ¡Es este! Su posición lo hace envanecerse. Mientras espera el ascenso de la turba, observa a las mujeres. Coquetea con algunas, les sonríe, les guiña el ojo. Paso de Moisés a dandy. Entonces le comenta a su amigo –el otro guía–,  en un tono socarrón: – ¿!Cómo ves!? Está chida la francesa, ¿no?

– Sí, ¡ahuevo! Pero yo la vi primero.

– Ya veremos a quién le hace caso.

– ¡Ya veremos! Nada más no te vayas a enchilar.

– Cámara. No se diga más.

   Arriba, en el camión. Mochilas, sleepings, bolsas de plástico, botellas de agua de diez litros mezcladas con Tang y mezcal –horchatinol–, casas de campaña,  grabadoras, entre otras herramientas de placer, son las necesarias para los días porvenir. No se necesita más. La gente va tomando otra actitud, se van despabilando.

Amanece, la luz del sol revitaliza. Comienza el intercambio de miradas y sonrisas entre mujeres y hombres. ¡Aquí sí existe la equidad de género!, se está en la ciudad del pecado. El pecado iguala. Las mujeres eligen al macho ansioso de sexo. Ellas también lo están. Pero tienen la gran ventaja de elegir. Es una falacia machista pensar que los hombres son los que es-cogen a las mujeres. La fascinante naturaleza inconsciente de la mujer cautiva, envuelve, atrapa. El problema radica en lo que se captura, puede salirse de control, ser mayor a sus fuerzas.

  Reubicación del escenario. En un túnel subterráneo de la  fastuosa ciudad de Guanajuato. He de señalar que la belleza urbanística comienza desde las entrañas de la ciudad. Los vehículos automotores no perturban del todo la arquitectura del paisaje, circulan por donde les corresponde, debajo de la tierra.  El grupo camina sobre una de las aceras del túnel. Se escuchan risas, gritos, silbidos, agua correr, el motor de un automóvil o un camión, todo en eco. El túnel provoca la repetición sonora. Para un puñado de chiquillos es una oportunidad fantástica para escuchar su propia voz. Los gritos se incrementan, sobre todo entre los beodos.

-¡Chinga tú madre! 

A lo lejos se repite: – ¡Chinga tú madre!, ¡Chinga tú madre!….

-¡Chinga la tuya!

A lo lejos resuena: ¡Chinga la tuya!, ¡Chinga la tuya!….

-Se escuchan las risas del grupo.-

    Todos continúan disfrutando del momento. Cualquier oportunidad para el desmadre se aprovecha. Nadie está ahí para darse baños de pureza. Caminan otros metros, la luz natural se percibe. Provoca ansiedad en el grupo, más gritos de alegría. Al salir del túnel suben unas escaleras. Se asombran del lugar, del paisaje urbano. Algunos tienen hambre y quieren dejar sus cosas para desayunar. Otros quieren establecerse de inmediato para continuar la fiesta. Los pocos quieren descansar un rato más, dormir cómodos, como Dios manda.

        Uno de los guías se adelanta a negociar con el dueño de la casa albergue. No tarda. En unos minutos regresa a informar al grupo de la ubicación de la casa. Pide que lo sigan. Comienza la caminata en tropel. Sólo unos minutos hasta llegar a un callejón. Otra maravilla característica de Guanajuato, donde “la vida no vale nada”. Todos suben en fila india, hasta encontrarse con unas escaleras. La ciudad está ubicada entre los montes, por lo que toda la ciudad son rampas, escaleras; subidas, bajadas; desniveles, vados. Las suben, se encuentran con dos puertas, penetran en la de la derecha. Adentro, en la casa, se desenvuelve una casa surrealista, la disposición espacial la hace parecer aún más grande. Pareciera un dibujo de Echer: escalones, escaleras, puertas, cuartos, personas; escalones, escaleras, puertas, ventanas, pasillos, personas, cuartos, así, ad infinitum. Simplemente maravilloso.

     Horas después del reparto y acomodo en las habitaciones. He terminado mi jornada laboral, no volveré a ser ninguna función que requiera desgaste de energía para con los demás. A menos de que se trate de una mujer, reasumiré mi posición de poder. Salgo de la casa, bajo las escaleras y la rampa para llegar a la avenida. Al fin quedo libre de la carga que representa el quedar bien con los demás. Mi ultra-individualidad retorna pura. Soy el único y mi propiedad. No necesito a nadie más. Como antes había estado en otros Cervantinos, conozco a la perfección la ciudad. Sé de los teatros, los lugares para comer, beber, pasar la tarde y reventar.

    Viene a mi mente una pregunta, la que todos los humanos del mundo se plantean por lo menos una vez al día: ¿Qué hago?  La contestación es instantánea. La mente pregunta, el estómago contesta: ̶ Ve a comer al mercado Hidalgo, muero de hambre. El pensamiento y el acto son uno mismo. Ya estoy caminando mientras me planteo la pregunta. Ante la duda… acción. Llego al mercado. Es una construcción que data de finales del siglo XIX.  Edificio monumental que albergaba la antigua plaza de toros. El diseño es muy acorde con la moda europea de la época. Se erigió por petición de Porfirio Díaz a propósito   del festejo del centenario de la Independencia de México.

     El bullicio y los productos que se venden son muy similares a los que se expenden en otros mercados del país. El folclor es el mismo. El sincretismo cultural los ha alterado en menor medida, la esencia no se pierde. Cambian algunos detalles. Son parte inalienable de la cultura mexicana, milenarios. Antes de la conquista española ya existían.  Se han adaptado, evolucionan. Lo más interesante y lo que ningún otro mercado del país tiene: las tortas de carnitas. Deliciosas. Pequeñas pero sustanciosas. Dos y un refresco de cola son suficientes para saciar el hambre de un hombre atlético de 1.76 metros y 75 kilos de peso.

   Ese mismo día; minutos antes de la fiesta, en la noche… Guardo mis posesiones en la mochila y dejo preparado el sleeping para dormir al regreso. Sólo o acompañado, esa es la cuestión trascendental.  De la casa albergue que está justo frente a la Comercial Mexicana al Bar Fly, en la calle de San Roque, son entre veinte y treinta  minutos caminando. Guardo mis posesiones en la mochila y dejo preparado el sleeping para dormir  (no sé a qué hora ni que día).  Bajo unas escaleras, salgo de la casa, llego a la avenida Juárez. Vislumbro un infinito de personas. Jóvenes en su mayoría. No lo pienso, camino  con y contra la corriente. El estómago me recuerda que no he comido. En una pizzería me detengo, pido dos rebanadas hawaianas, un refresco y el estómago regresa al silencio. Continúo mi trajín. Siento curiosidad y ansiedad.  Me pregunto: ̶ ¿Con quién estará ese cabrón? La ruta hacia el antro ̶ bar es muy bonita, más en la noche. Guanajuato es una ciudad Patrimonio Cultural de la Humanidad. Paso por el mercado Hidalgo, la iglesia San Belén, la plaza San Fernando, el Palacio Legislativo, la Basílica de Nuestra Señora de Guanajuato [3], Jardín de la Unión, Templo San Diego y Teatro Juárez[4],  Museo iconográfico del Quijote, puente El campanero, Teatro Cervantes y la Plaza Allende.  O sea, ir a la fiesta en el Bar Fly incluye un paseo cultural.

     La entrada al bar es otra odisea: “hacer fila” para entrar, platicar con beodos noctámbulos, dejarse revisar por un tipo que presume –su cara deformada lo refleja ̶  ser ex boxeador, hasta la subida por unas escaleras rojas, muy empinadas y exóticas. Adentro, en el primer piso, lo primero que se siente es el calor humano y el olor a marihuana. Es un hormiguero rasta, fumigado con humo espeso. Busco entre los zánganos a mi amigo. Lo encuentro. Está acompañado  ̶ o él acompaña ̶  a uno de los grupos que vienen con nosotros en el camión. Casual: es el de las chicas extranjeras. Entre ellas la francesa. La causalidad continua: él baila con ella. Se percata de mi presencia. Me observa. Sonríe burlonamente. Le regreso el detalle. Al acercarme, la chica, me ve, se alegra, me abraza. Al oído me dice:

 ̶ ¡Allo, Monsieur!

Contesto  ̶ ¡Allo, Mademoiselle! Comment ca va?

 Nos miramos.  Volteo a guiñarle el ojo a mi amigo. Sonrío. La noche termina.

  Dos noches después, minutos antes  de la clausura, en el túnel que da hacia la Alhóndiga de Granaditas, a un costado de las vallas que ha dispuesto la autoridad para restringir el acceso al gran evento; ansioso, a la espera de que alguien se presente revendiendo su boleto, aparece. Es una anciana. Se muestra preocupada, comenta:

  ̶ No va haber sillas y yo no puedo estar parada mucho tiempo; tampoco sé cuál es el grupo que va a tocar.

 En mis adentros siento un cosquilleo vacuo en la boca del estómago. Aprieto la mandíbula, se dilatan las pupilas. Pienso: Yo sí lo sé. Nervioso y emocionado le digo:

  ̶ ¡Señora!, ¡señora! ¡Véndame un boleto!

  –Sí, mijo

 ̶ ¿En cuánto?

 Reflexiona un segundo – Mejor te lo regalo

  ̶ ¿¡En serio!?  

 –Sí. A mi me los regalaron. 

Me lo entrega. Sonriente

  ̶ ¡Muchas gracias!

Regreso emocionado a la casa albergue. Me encuentro a mi amigo y le presumo mi adquisición.

– ¡Te lo dije! Subo rápido a arreglar mis cosas.

     Las dejo preparadas para ir a recogerlas al terminar el concierto e irme al toreo. Bajo las escaleras, me dirijo a la Alhóndiga. Una vez más en el retén, paso las vallas y el cerco de seguridad. Llego a una puerta con dos edecanes que revisan los boletos. Se los muestro. Lo rompen, me devuelven una parte. Camino en la oscuridad, tras el escenario, a la expectativa. De pronto, aparece la tribuna y la calle aledaña a la misma… ¡hasta la madre! La plancha  de asfalto semivacía. Es para los  que tenemos boleto. No cualquiera tiene acceso.

       El fervor de lo que está por concluir para siempre se percibe. Las almas poseídas están alborotadas. La mía no es la excepción. Un calor muy especial se distribuye por el cuerpo. Síntoma irrefutable del éxtasis que significa ese instante. De un  momento a otro la plancha se llena. El concierto comienza. Lo mejor del mundo. Insuperable, el pináculo de mi vida. El tiempo transcurre incesante. Canción tras canción. Saltos, gritos, baile, entusiasmo. En lo que se percibe como la última canción, en el escenario, empiezan a tomar su lugar,  uno a uno, los integrantes de una  orquesta.  No me lo creo. Fussible+Bostich, con su  tablero electrónico monumental de 2001: Odisea del espacio en el centro del escenario y las proyecciones digitales estroboscópicas van a tocar junto con la Internacional Banda de Música del estado de Zacatecas. Surreal. Me tomo el cabello. La orquesta se prepara. Silencio absoluto. Deja sonar las primeras notas. ¡Es Polaris!  El poder sonoro de la orquesta retumba en el cielo. Todos se sumen en un éxtasis orgiástico colectivo. Es brutal. No contengo la energía en mi cuerpo ni en mi lengua: ¡Nitimur in vetitum! ¡Nitimur in vetitum!


[1] Nitimur in vetitum semper cupimusque negata; sic interdictis imminet aeger aquis… Nos lanzamos siempre hacia lo prohibido y deseamos lo que se nos niega; así acecha el enfermo las aguas prohibidas. Ovidio, Publio.  La frase que le otorga el título al cuento la retomé del libro de Friedrich Nietzsche, Ecce Homo. Tengo por costumbre, al salir de viaje, llevar uno o dos libros. El libro antes citado lo leía en el Cervantino.

[2] En este caso no ocurre como en la transustanciación del pan y vino al cuerpo y la sangre de Cristo. Sino que el autobús se transustancia en antrobús. Metamorfosis kafkiana. Descabellada como lo que está por vivirse.  

[3] Justo frente a la Basílica y unos metros adelante, durante gran parte del día y unas horas de la noche, se presentan diferentes artistas callejeros y personajes sui generis: malabaristas, payasos, cirqueros, teatreros, estatuas humanas, quirománticos, adivinos, juglares, trovadores, entre muchos otros. 

[4] Estos tres equipamientos conforman, a mi parecer, el corazón palpitante del Cervantino. Ahí se congrega una gran cantidad de personas y entes fantásticos. Las estudiantinas, tríos, mariachis y algún otro instrumentista desbalagado que se deja escuchar en el lugar.  Grupos de Jóvenes, unos bebiendo y otros no, gritan “chichis pa´la banda” a alguna mujer atrevida y exhibicionista que se tambalea sobre los hombros de algún hombre; juegan, se abrazan, bailan, cantan, se avientan confeti, espuma o serpentinas. Es una verbena popular. La alegría de vivir.

Flores de otoño

octubre 24, 2011

Cempazúchitl: floreces cada año. Siempre amarrilla, naranja o roja. Además,  olorosa. Vienes acompañada de un relato sobre los muertos. Tan idolatrados y temidos por este pueblo milenario.   Te niegan, pero te siguen adorando. Coloreas los mercados, los hogares y las ofrendas. Nunca te ausentas de las festividades dedicadas al trasmundo. En el Micltán te han de tener por reina y patrona de todos los afortunados que han perecido y trascendido está existencia tan sufrida.

Contigo siempre hay un acompañante. No por obscuro y humeante, menos representativo de semejante convite: el copal. Fragancia exquisita que anuncia la llegada, por unos días, de los muertos.  Tanto él, como tu, purifican el alma pecaminosa y lasciva de los vivos.

Pero hay más… en esta magna celebración a los que ya se fueron p´al más allá,  existe un rito opíparo, majestuoso y dulce. En el cual haces gala de tu prescencia. En él se colocan  las mejores viandas mundanas. También papel de china de colores, muchos colores.   Todo un festín para los que ahora enaltecemos como semidioses etereos.  Nos acompañan por un par de noches, para “convivir”.  Incluso, el manjar, ni nosotros los vivos, lo gozamos: la ofrenda para los muertos. Ahí se depositan Calaveras de azucar, dulces, tequila, panes, refrescos,  frutas, luces y flores de otoño. Todos ellos prohibidos por nuestras madres y abuelas; porque se nos pican los dientes.

Lindas flores de otoño. Tan lindas como los atardeceres y las hojas secas por pisar.

Apariencia

abril 8, 2011

Llamas azules,  fulgurantes,   caen del viento

Serpientes nocturnas dispersas entre los sueños

Acertijos

Muertes repentinas, vivencias recobradas: llagas.

La noche esparce su universo en la cabeza de los mortales

Despiertas: centellean las estrellas. ¿Alcanzas a tocarlas?

La luna en plenilunio espectral sonrie diáfana

La luna en creciente sepulcral sonríe lúgubre.

El sol llameante no aparece es una piedra opaca, estática en la eternidad de lo celestial. Le ha prestado su encanto a la luna.

Las llamas eternas del tiempo sin espacio navegan los mundos indecibles, insondables, perdidos en la apariencia.

La realidad de las cosas se fetichisa con los pensamientos tenues de una sociedad vana y enajenada por la apariencia de las llamas eternas del tiempo sin espacio.

El humano en el centro de las luchas interestelares entre lo que deberías ser y lo que se ha hecho para la evolución trascendental de la naturaleza.

Sonidos dispersos, alejados, ensimismados en el cálido cuerpo desnudo.

Animales de la noche aúllan en el umbral del infierno.

Las pesadillas traslucidas de la verdad reflejan lo más desnudo del cuerpo helado.

Hijo de la Anarquía

diciembre 17, 2010

Noche.

Espera.

La vejez se presenta como una realidad, la muerte está más cerca.

Me dedico éste escrito. Se lo ofrezco a DIOS.

Un año más de vida en un mundo caótico: un logro divino.

Pero he aprendido que sólo es un día más, un paso más.

Veintisiete años de felicidad, tristeza, engaño, decepción, infierno, muerte, luz, amor, amistad, oscuridad, fe, temor… en fin, tantas y tantas experiencias. La divina comedia individual.

Ante todo,  hay un poder superior a mi mismo que me guía, que me permite estar vivo.

Sólo él me da el soplo de vida que me permite existir.

Energía universal que se manifiesta en mi ser. De no ser por esa mágica e inigualable fuerza no podría latir mi corazón.

Absolutamente todo se lo debo a la naturaleza. Soy la naturaleza reflexionándose a sí misma.

Destrucción, autodestrucción, muerte, calamidad, caos, avaricia, lujuria, EGO, soberbia, oscuridad, violencia, también soy eso, lo acepto, pero no debo dejar que me consuma. Delicias, placeres malsanos, suculentas sutilezas enfermizas.

Uno más. Importante pero no tanto.

No estoy sólo ante el espíritu del mundo. No más.

Mi cuerpo, mi mente, mi espíritu. La totalidad que me permite ser, existir. Existo, luego pienso. Pienso, luego Existo. Danzo luego existo.

Emociones, pasiones, desenfreno, lujuria, serazón, libertad, paz, tranquilidad, fuerza, voluntad.

Guerrero del color de la tierra.

LOCURA-AMOR- RAZÓN.

El universo en mi mismo.

Anarquista, budista, bailarín de la vida.

Futbolista, boxeador, globalifóbico.

Hermano, hijo, amigo.

Intelectualidad,  drogadicción. RASTA hippie.

Barricadas, desvelos, ebriedad.

Cigarros, marihuana, complemetariedad natural: mujer.

Playa, mar, viajes psicodélicos.

Montañas, lluvia, sol, piedras, fuego, gritos, risas.

Prisma inacabable de tonalidades difusas, dispersas y polarizantes.

Hijo de la anarquía.

Gracias DIOS.

El comienzo

diciembre 9, 2010

El mundo comienza en el útero.

La danza de la vida se gesta desde la primera mañana del mundo.

Naturaleza: sueño real.

El sol penetra, trasciende las ramas  zigzagueantes del árbol  de la noche.

Verdades ocultas en la geometría de la irrealidad.

Cubos, esferas, cilindros.

Una única e inmutable línea se dibuja detrás de las cosas. Destino.

Planos, realidades, transparencias.

Sangre, venas, corazón.

Dimensiones numéricas.

La sustancia del universo absorbe la luz, el sonido, la energía y el cambio.

los cometas de la fantasía viajan eones de tiempo.

Planetas, estrellas, galaxias, sistemas solares se unifican para crear nueva y variada  existencia.

Huesos, ligamentos, tendones.

Constelaciones inimaginables circundan los cielos infinitos.

Fenómenos ideales desplazan toda concepción racional.

Detrás de los hechos  los símbolos de la prehistoria universal se manifiestan espontáneos, descifrados un código.

Misterio tangible: el Ser.

Juventud

noviembre 27, 2010

Desde mi individualidad, con pleno uso de mi voluntad y mi PODER físico, mental y espiritual que me otorga la juventud, escribo el siguiente texto en defensa del derecho natural de ser joven dentro de una sociedad caduca y conservadora que envejece a cada instante. En donde los señores del Dinero y la Autoridad son personas decrépitas,  incapaces por su senectud de ser rebeldes y cambiar tajantemente el mundo. Aunque me queda claro que hay jóvenes que profesan la misma fe por la decadencia que sus padres y sus abuelos.

Siglo XXI. Año 2010.  Capitalismo globalizado. Una nueva crisis mundial se cierne sobre el mundo. La sombra del fascismo retoma la forma de la incertidumbre y miedo de los indiviuos.   Se  levanta junto con los monstruos más profundos de la sociedad: xenofobia,  racismo,  exclusión, segregación,  intimidación, en una palabra:  violencia del hombre contra el hombre.

Las naciones emprenden campañas de  persecución, represión,  aislamiento y expulsión en contra de las minorías. Gitanos, turcos y africanos en Europa;  mexicanos y latinoamericanos en Estados Unidos.

En la política interna de cada país, van ganando poder los partidos políticos de ultra derecha, como es el caso del Tea Party de Estados Unidos, movimiento populista de corte WASP (White Anglo Saxon Protestant); el Rassemblent pour la République y Union pour un mouvement populaire, ambos de francia; the Party for Freedom en Holanda, el Partido Acción Nacional en México, entre otros. Todos y cada uno de ellos rememorando los tiempos míticos. La edad de oro primigenia, en donde todo era mejor.

Una de las minorías a la que no  hice referencia lineas arriba es la de los jóvenes. Nuevamente es un delito ser joven, como lo fue en la década de los 60. En México se han asesinado decenas de ellos en los últimos tres meses. No importa su condición económica, social, cultural o ideológica, lo mismo ha sido con estudiantes del TEC de Monterrey que con algunos que se recuperaban de su adicción a las drogas, mediante la terapia ocupacional que les proporcionaba el ser “lava- coches”. Nadie se salva.

En este caso existen dos tipos de muerte: una es la instantanea, producto de un disparo y, la segunda es más lenta, tiene que ver con un proceso degenerativo producto de las drogas y el alcohol, no olvidemos que la guerra que se está librando es contra el narcotráfico, “para que la droga no llegue a tus hijos” (super-mega sic) dice el gobierno federal.

Aunque existen las clásicas formas de enajenamiento: consumo de todo tipo de productos de mala calidad, como por ejemplo el futbol mexicano; medios de comunicación (televisión, radio, periodico), la religión -el ópio de los pueblos- , ahora aparecen sectas que hacen de la violencia un estandarte y  que reclutan a los famosos ninis: la de la Santa Muerte, Jesús Malverde y la de San Judas Tadeo. Nota: La religión yo la entiendo como una institución  mundana creada por los hombres para enajenar y abusar de lo espirital. Lo espiritual es, a mi parecer, el pináculo de la naturaleza interior de los hombres. Ambas son totalmente diferentes. Aquí critico la religión y su representante: la iglesia. No la espiritualidad de cada hombre y mujer.

El por qué de la persecución y aniquilamiento (no importa si  es uno, decenas, millares o millones, por el simple hecho de que se asesine a uno sólo, es motivo de mi INDIGNACIÓN, CORAJE Y PROTESTA; porque el siguiente podría ser yo) al parecer la vejez anquilosada comienza a padecer la paranoia de Herodes,  rey de la antigua Roma que mando a matar a todos los primogénitos de Jerusalem previniendo la aparición de uno de los más grandes revolucionarios de la historia:  Jesucristo, mismo que se adelanto a la Declaración de los Derechos humanos, del hombre  y del Ciudadano cuyo lema era igualdad, libertad y fraternidad,  al establecer la igualdad de los hombres ante Dios.

La paranoia es por parte de la clase capitalista y gobernante, se aseguran de forma malthusiana de que no vayan a existir en el futuro mentes pensantes, imaginativas y con una voluntad rebelde; que desafien su posición cómoda de parásitos sociales.

Este es un llamado a la juventud de MÉXICO Y DEL MUNDO: no demos tregua a que el conservadurismo y apatía de los viejos ideales nos contagie de su podredumbre. Emulemos las acciones que se están emprendiendo en los países desarrollados. Dónde miles y millones de personas, entre ellos los jóvenes, se manifiestan ante el menor intento por parte de la clase capitalista y los zánganos gobernantes de modificar un ápice de los derechos del trabajo y  la educación de la sociedad. Conquistas resultado  de la lucha de clases de todas las generaciones de trabajadores y estudiantes anteriores.

Ahora, más que nunca,  la sentencia de Octavio Paz cobra relevancia: Somos, por primera vez en nuestra historia, contemporáneos de todos los hombres.  Y por está razón no debemos dejar que el egoismo individualista metodológico nos embargue y cerremos los ojos ante la realidad que se nos presenta como un reto generacional. Debemos retomar la consigna de la década de los años sesenta de los jóvenes franceses “LA IMAGINACIÓN AL PODER”

Libertad y Felicidad.

Sábado 27 de noviembre de 2010. México, D. F.

EL viejo camino del sol.

noviembre 4, 2010

Eones de tiempo que  las almas de los muertos transitan el viejo camino empedrado de flores moradas y naranjas de cempazúchitl.

El mismo que caminaremos. Las estrellas rojas colgadas del cielo, en la noche lobrega, anuncian la cercanía del trasmundo.

Las fogatas de los vivos guían hacia el destino irremediable. La cita es con el tiempo cíclico, en el Mictlán.

Al norte, lejos de la vida, yace el psicopompo Xólotl, perro guardían del camino,  mascota de la muerte, arriero de las nueve dimensiones ultraterrenas.

En la tierra, aún penando la vida, los familiares y amigos claman, oran y ofrendan por el buen viaje del difunto.

Las almas(teonalli) afortunadas lograran pasar por los ríos, montañas, sierras de navajas, vicisitudes últimas de la muerte, hasta llegar al Chicunamictlán cuatro años  después de abandonar la realidad mundana.

La teonallli se reintegrará así misma en comunión eterna con la tranquilidad absoluta.

I´m lost in somwhere…

octubre 27, 2010

A thin line between genius and madness.  Nietzsche, F.

Disgusted with humans. Damn all that is because of cheapness, stupidity, conformity, mediocrity, cretinism, servility, identification methodology, the atomism of the self, the internal fragmentation of man, Mexican-alienation, loss of all sense of rebellion, obedience to everything and everyone, passivity , boredom, war, love codependent, false surrender, hypocrisy, arrogance, conceit, theft, lying.

From time to time to take another step is an almost impossible task. Is the momentum and not the will the giver. Many years of being a titan of life. That drives it (life) to her about it and against it. Never back. Straight ahead and sideways. In search of spiritual eternity and the full satisfaction of animal instincts.

The main love myself, in order to give the surplus to my peers. What is left is very, very much, goes beyond any worldly conception. Always starting from a materialistic individualist anarchism, to reach a more idealistic Buddhism Thin the burden of existence.

I´M LOST in somewhere between ETERNITY and INMENSITY.

 

Asqueado de los humanos. Maldigo todo aquello que sea causa de bajeza: estupidez, conformismo, mediocridad, cretinismo, servilismo, individualización metodológica, el atomismo del ser, la fragmentación interna del hombre, mexicanidad, enajenación, pérdida de todo sentimiento de rebeldía, obediencia a todo y a todos, pasividad, aburrimiento, guerras, amor codependiente, falsedad en la entrega, hipocrecía, pedantería, petulancia, engreimiento, robo, mentira.

De un momento a otro dar un paso más es una tarea casio imposible.   Es el impulso y no la voluntad el que lo da.  Tantos años de ser un titan de la vida. Que acciona en ella (vida), para ella, sobre ella y en contra de ella. Nunca atrás. Siempre de frente y hacia los lados. En busca de la eternidad espiritual y de la satisfacción plena de los instintos animales.

El amor principal es a mi mismo, para así poder darle el sobrante a mis semejantes. Lo que sobra es bastante, muchísimo, va más allá de cualquier concepción mundana. Siempre partiendo de un anarquismo individualista materialista; para llegar a un budismo idealista que
aligera la carga de la existencia.

I´M LOST in somewhere between ETERNITY and INMENSITY.

 

La protesta del payaso.

octubre 14, 2010

 

12-10-10.

Contra las payasadas: payasadas.

Hoy declaro la protesta del payaso. Utilizaré una nariz roja de payaso, a diario, hasta que se resuelva la situación de la beca de la maestría, a mi favor por supuesto. He aquí los argumentos epistemológico-clownescos o dóxico-clownesco, como lo prefiera el lector. Uno corresponde a la pompa y rimbombancia del quehacer científico academicista, y el otro, también; sólo que este último se refiere al conocimiento ordinario o vulgar del humano, para el caso es lo mismo. La protesta es contra lo aburrido pedante de la vida. Vayamos a la cuestión chingüengüenchoa (Mago “Beto el boticario” dixit.)

Contra la realidad existente. Contra todo aquello que resulte opresor y represor. Contra la cuadratura y rutina de la vida ordinaria.

La rebeldía pasiva es contra las costumbres, tradiciones, ritos, estatutos, leyes, reglamentos, amos, explotadores, dogmáticos, fanáticos, enajenados, aburridos, varones del dinero, policía, milicia, seriedad, falsedad, hipocresía, amargura, estupidez, ser oficinista, ignorancia, pobreza, riqueza excesiva, el conceptualismo en el arte (el arte por el arte mismo), el arte contemporáneo, la mediocridad, los diminutivos, el lenguaje apócrifo, los tetos, los académicos que siempre han sido freaks y su única escapatoria  del bullying es  estar en proceso de ser maestros, doctores o posdoctores,  en fin, la lista es infinita, cada quien le puede aumentar lo que le plazca.

Contra todo aquello que los individuos deseen fuera de sus vidas; contra todo aquello que no puedan abandonar por sí mismos, contra todo lo que sea origen de aversión o sufrimiento (aquí me puse budista).

La protesta nace a raíz de la negación de la beca de la UNAM, sin justificación alguna.

En esta vida se necesita una máscara para poder levantar la voz, para poder expresarse. El claro ejemplo son los mexicanos, ya Octavio Paz lo dijo -y muy tajante- en el laberinto de la soledad. “El mexicano necesita máscaras para expresar sus sentimientos, frustraciones y alegrías”. Al igual que el borracho que con unas copas encima ya netea, es el mejor amigo, ama a sus semejantes, se envalentona para hablar con la mujer que siempre le ha gustado.

 

La cultura mexicana tiene cientos de ejemplos. Los luchadores se enmascaran para así ser  héroes, otro, los neozapatistas se taparon la cara con un pasamontañas para hacerse notar en el mundo.

Por lo anterior ratifico mi nueva postura transgresora  de la realidad, del mundo y la sociedad, una Nariz de Payaso .

 

“contra las payasadas, payasadas”.

 

Ser

octubre 10, 2010

Vislumbro en la lejanía, en la cima de una montaña, un ser humano lleno de satisfacción, utilidad y felicidad. ?Seré yo mismo?  ¿En el perpetuo presente infinito;  en el espacio y tiempo absolutos? ¿Con el todo contenido en el cuerpo?

EL viento de la montaña sopla a su alrededor y a su favor. La voluntad de su pensamiento lo mueve. Nada lo detiene. Va y viene en todas las direcciones, el cosmos no tiene direcciones. ¿Porqué habría de tenerlo ese humano? ¿límites? Esos sólo los pone la serazón, lo caduco, lo inmutable, lo que no se digna a hacerse uno con el todo. Lo que no fluye como un meteorito en el espacio.

Ese ser humano que llama desafiante al destino, alberga un sin fin de moléculas atómicas que lo hacen vivir. Un caos maravilloso se ordena en su interior. Luces refulgentes se producen dentro de su organismo. Cientos de millones de soles se unen para producir esperanza, voluntad, victoria, un más allá universal; un plus ultra tranquilo, en completa paz.

La lucha es con él mismo, hacia su interior. Ahí, en su interior,  se desarrolla la guerra más asombrosa de todas, contra sus complejos, debilidades, tabúes, frustraciones, derrotas,  ninguna máscara oculta ese interior recóndito e indomable. Imperceptible a  lo exterior, interminable y claro al interior. No hay engaños, no más engaños.

Al final, siempre se regresa a la edad de oro.  A la primera mañana del mundo. Cuando el sol aparece en el oriente preñando la tierra con sus rayos de vida. Hermoso amanecer que trae consigo un halo de espiritualidad. Despertar a la vida, a otra vida, como sí esa nueva vida fuera un regalo que abrir a diario.  Supongo que mi cuerpo, su cuerpo, también soy yo, el mismo que presencia el alba en la cima de la montaña y siente todo en calma.