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A la mujer. Primera parte.

octubre 11, 2009

A la mujer.

El anarquismo en el tema de la mujer es una de las ideologías màs avanzadas en cuanto a su contenido de igualdad, libertad y fraternidad para con las mujeres y hombres, en la cual se desglosan otras tantas igualdades o complementariedades, que sería un término más correcto. Michel Proudhon definía así la relación existente entre la mujer y el hombre: “El hombre y la mujer pueden ser equivalentes, no son iguales”[1]

Ricardo Flores Magón luchaba por la libertad de la sociedad humana basada en la igualdad económica, no dejando de lado a la mujer y, así lo expresa en el escrito del 24 de septiembre de 1910 que se titula “A la mujer”. En el  texto continúa con su postura incendiaria hacia la sociedad establecida, pero esta vez lo hace  con un llamado a las “compañeras” (mujeres), las cuales representan la otra mitad de la especie humana. Y como  tales,  las incita a tomar las armas para destruir  desde sus cimientos económicos el sistema capitalista, ya que, éste no sólo afecta al hombre como género, sino, incluso recae con más despotismo y salvajismo sobre las mujeres.

Una más de las instituciones que se ha adecuado al capitalismo es la familia patriarcal (falocéntrica), y esa es una más de las razones por las que la imposición autoritaria a la mitad femenina  de la especie humana, sea más despótica.[2] He aquí un fragmento escrito por Ricardo Flores Magón  dedicado a la situación de la mujer. Expresa de forma elocuente las diversas manifestaciones de opresión y represión a las que se ve sujeta la mujer en el sistema capitalista.

“¿Sois obreras? Por el sólo hecho de ser mujer se os paga menos que al hombre y se os hace trabajar más, tenéis que sufrirlas impertinencias del capataz y amo, y si además sois bonitas, los amos asediaran vuestra virtud, os cercaran, os estrecharan a que les deis vuestro corazón, y si flaqueáis, os lo robaran con la misma cobardía con que os roban el producto de vuestro trabajo” [3]

El matrimonio monogámico paternalista machista, es un producto de miles de años de sometimiento de la mujer al hombre. El capitalismo lo vino a subsumir y exponenciar a su dinámica rapaz de la propiedad privada; donde la mujer mediante un contrato “divino” y estatal pasa a ser propiedad del marido que la d-esposa. La prostitución que es una práctica antediluviana, de igual forma se ha agravado al considerar el cuerpo humano como una mercancía más:  cualquiera que detente cierta cantidad de dinero para poder cubrir el costo del cuerpo puede acceder a él; también, el vagabundeo ha aumentado. Y, esas prácticas se han agudizado gracias al deterioro de las sociedades en las que nos desarrollamos.


[1] Bernard, Thomas. Ni dios ni amo, los anarquistas. Editorial  extemporáneos. México. 1970. P. 144.

[2] Marx K. La ideología…. P. 34.  “Esta conciencia gregaria o tribal se desarrolla y perfecciona después, al aumentar la producción, al acrecentarse las necesidades  y al multiplicarse la población que es el factor sobre el que descansan  los dos anteriores. De este modo, se desarrolla la división del trabajo, que originariamente no pasaba de la división del trabajo en el acto sexual  y, más tarde,  de una división del trabajo introducida de un modo ´natural´ en atención a los dotes físicos (por ejemplo, la fuerza corporal), a las necesidades, las coincidencias fortuitas, etc., etc. La división del trabajo sólo se convierte en verdadera división a partir del momento en que se separan el trabajo físico y el intelectual. […] Con la división del trabajo, que lleva implícitas todas estas contradicciones y que descansa, a su vez, sobre la división natural del trabajo en el seno de la familia y en la división de la sociedad en diversas familias contrapuestas, se da, al mismo tiempo, la distribución y, concretamente, la distribución desigual, tanto cuantitativa como cualitativamente, del trabajo y sus productos; es decir, la propiedad, cuyo primer germen, cuya forma inicial se contiene ya en la familia, donde la mujer y los hijos son los esclavos del marido. La esclavitud, todavía muy rudimentaria, ciertamente, latente en la familia, es la primera forma de propiedad, que, por lo demás, ya aquí corresponde perfectamente a la definición de los modernos economistas, según la cual es el derecho a disponer de la fuerza de trabajo de otros. Por lo demás, división del trabajo y propiedad privada son términos idénticos: uno de ellos dice, referido a la esclavitud, lo mismo que el optro, referido al producto de esta.”

[3] Flores Magón, Ricardo. Regeneración…. p.235.

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