La protesta del payaso.

 

12-10-10.

Contra las payasadas: payasadas.

Hoy declaro la protesta del payaso. Utilizaré una nariz roja de payaso, a diario, hasta que se resuelva la situación de la beca de la maestría, a mi favor por supuesto. He aquí los argumentos epistemológico-clownescos o dóxico-clownesco, como lo prefiera el lector. Uno corresponde a la pompa y rimbombancia del quehacer científico academicista, y el otro, también; sólo que este último se refiere al conocimiento ordinario o vulgar del humano, para el caso es lo mismo. La protesta es contra lo aburrido pedante de la vida. Vayamos a la cuestión chingüengüenchoa (Mago “Beto el boticario” dixit.)

Contra la realidad existente. Contra todo aquello que resulte opresor y represor. Contra la cuadratura y rutina de la vida ordinaria.

La rebeldía pasiva es contra las costumbres, tradiciones, ritos, estatutos, leyes, reglamentos, amos, explotadores, dogmáticos, fanáticos, enajenados, aburridos, varones del dinero, policía, milicia, seriedad, falsedad, hipocresía, amargura, estupidez, ser oficinista, ignorancia, pobreza, riqueza excesiva, el conceptualismo en el arte (el arte por el arte mismo), el arte contemporáneo, la mediocridad, los diminutivos, el lenguaje apócrifo, los tetos, los académicos que siempre han sido freaks y su única escapatoria  del bullying es  estar en proceso de ser maestros, doctores o posdoctores,  en fin, la lista es infinita, cada quien le puede aumentar lo que le plazca.

Contra todo aquello que los individuos deseen fuera de sus vidas; contra todo aquello que no puedan abandonar por sí mismos, contra todo lo que sea origen de aversión o sufrimiento (aquí me puse budista).

La protesta nace a raíz de la negación de la beca de la UNAM, sin justificación alguna.

En esta vida se necesita una máscara para poder levantar la voz, para poder expresarse. El claro ejemplo son los mexicanos, ya Octavio Paz lo dijo -y muy tajante- en el laberinto de la soledad. “El mexicano necesita máscaras para expresar sus sentimientos, frustraciones y alegrías”. Al igual que el borracho que con unas copas encima ya netea, es el mejor amigo, ama a sus semejantes, se envalentona para hablar con la mujer que siempre le ha gustado.

 

La cultura mexicana tiene cientos de ejemplos. Los luchadores se enmascaran para así ser  héroes, otro, los neozapatistas se taparon la cara con un pasamontañas para hacerse notar en el mundo.

Por lo anterior ratifico mi nueva postura transgresora  de la realidad, del mundo y la sociedad, una Nariz de Payaso .

 

“contra las payasadas, payasadas”.

 

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