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Ideología occidental e Ideología precortesina.

diciembre 14, 2009

En Latinoamérica desde hace aproximadamente 500 años con la conquista y posterior colonización, se ha impuesto como ideología filosófica el individualismo competitivo-judeo cristiano, el cual parte de un idealismo monoteísta.

La anterior ideología justifica la vejaciones, sumisión y explotación, por parte de los primeros conquistadores europeos, hasta el día que ahora vivimos.

El individualismo cristiano es complementado por el modo  de producción capitalista, que se expande a Latinoamérica por las necesidades de la Revolución Industrial acaecida en los siglos XVII-XVIII. Motor que permitió al capitalismo desarrollarse, expandirse y subsumir, al mismo tiempo, a los modos de producción e ideologías que existía y existen en la América pre-cortesina (no- conquistada). Expansión y subsunción que son y han sido satisfechas por las bondades orográficas, hidrográficas y poblacionales propias de la región.

La ideología occidental burguesa  se basa en una subordinación: conquistado-conquistador; explotado-explotador, macho-hembra, entre otras relaciones de poder, nefastas todas ellas.

La ideología dominante, en este caso, la del conquistador que devino en colonizador y este a su vez en el capitalista; con el transcurso del tiempo se ha convertido en una ideología idealista burguesa, sustentada en el poder material que permite la imposición cultural, social, ideológica, falocéntrica, entre otras, a las clases desposeídas de los medios de producción. He de dejar claro que no es sólo el hecho ahora tratado de que el poseedor de medios de producción sea culpable de la pobreza material a la que se ha visto sujeta la mayoría de las personas, sino que también, los pobres tienen cierta responsabilidad de su pobreza. Para resumir: también la “victima” es culpable de que exista un victimario.

Carlos Lenkersdorf en el libro “Filosofar en clave Tojolabal”, expone una forma distinta de observar y vivir la realidad al dejar de lado la ideología que tiene como premisa la imposición del Ego-individualista en la sociedad contemporánea. Él – Carlos Lenkersdorf- nos muestra (analizando una sociedad que existe desde hace algunos milenios) una manera más armónica de vivir con la otredad; al desarrollar la perspectiva del mundo Tojolabal sustentada en el nosotros (TIK). Cosmovisión que se convierte en cosmovivencia al llevarse a la práctica en   comunidades como la tzeltal, tzotzil, tojolabal, en fin, múltiples  comunidades Indígenas en México y América Latina,  en todas las áreas de la vida del ser humano y sus relaciones sociales: familia, trabajo, escuela, en el transitar cotidiano en las calles, con el mundo y la naturaleza, en resumidas cuentas, en cualquier agrupación de personas en las que el individuo cede un poco de sí al bienestar común.

Hay que modificar la tendencia a pensar solo en nosotros mismos para así trascender nuestros pensamientos y acciones hacia una nueva forma de relacionarnos entre los seres humanos y el mundo, nueva relación en la que el bienestar común tenga la preferencia.

Está breve introducción permite observar la relación que existe entre la filosofía occidental y la que existe en los pueblos originarios. Por fines prácticos y pedagógicos no me extiendo en mis comentarios. En algún momento futuro retomaré está idea inicial.

Saludos y gracias por leer mis escritos.

Libertad y felicidad.

A la mujer (segunda parte)

noviembre 3, 2009

Ricardo Flores Magón expone estas formas de degradación física, mental, espiritual y moral en el mismo texto de a la mujer:

“Bajo el imperio de la injusticia social en que se pudre la humanidad, la existencia de la mujer oscila en el campo mezquino de su destino, cuyas fronteras se pierden en la negrura de la fatiga y el hambre o en las tinieblas del matrimonio y la prostitución.
Es necesario escudriñar página por página de ese sombrío libro que se llama la vida, agrio zarzal que desgarra las carnes del rebaño humano, para darse cuenta exacta de la participación de la mujer en el universal dolor.
El infortunio de la mujer es tan antiguo, que su origen se pierde en la penumbra de la leyenda: en la infancia de la humanidad se consideraba como una desgracia para la tribu el nacimiento de una niña. La mujer labraba la tierra, traía leña del bosque y agua del arroyo, cuidaba el ganado, ordeñaba las vacas y las cabras, construía la choza, hacía las telas para los vestidos, cocinaba la comida, cuidaba los enfermos y los niños. Los trabajos más sucios eran desempeñados por la mujer. Si se moría de fatiga un buey, la mujer ocupaba su lugar arrastrando el arado, y cuando la guerra estaba entre dos tribus enemigas, la mujer cambiaba de dueño; pero continuaba, bajo el látigo del nuevo amo, desempeñando sus funciones de bestia de carga … Humillada, menospreciada, atada con las fuertes ligaduras de la tradición al potro de una inferioridad irracional, familiarizada por el fraile con los negocios del cielo, pero totalmente desligada de los problemas de la tierra, la mujer se encuentra de improviso envuelta en el torbellino de la actividad industrial que necesita brazos, brazos baratos sobre todo, para hacer frente a la competencia provocada por la voracidad de los príncipes del dinero y echa garra de ella, aprovechando la circunstancia de que no esta organizada con las de su clase para luchar con sus hermanos los trabajadores contra la rapacidad del capital… A esto se debe que la mujer, aun trabajando más que el hombre, gana menos, y que la miseria, y el maltrato y el menos precio son hoy, como lo fueron ayer, los frutos amargos que recoge por toda una existencia de sacrificio. El salario de la mujer es tan mezquino que con frecuencia tiene que prostituirse para poder sostener a los suyos cuando en el mercado matrimonial no encuentra a un hombre que la haga su esposa, otra especie de prostitución sancionada por la ley y autorizada por un funcionario público, porque prostitución es y no otra cosa, el matrimonio, cuando la mujer se casa sin que intervenga para nada el amor, sino sólo el propósito de encontrar un hombre que la mantenga, esto es, vende su cuerpo por la comida, exactamente como la practica la mujer perdida, siendo esto lo que ocurre en la mayoría de los matrimonios. .. ¿Y que podría decirse del inmenso ejército de mujeres que no encuentran esposo? La carestía de los artículos de primera necesidad, el abaratamiento cada vez más inquietante del precio del trabajo humano, como resultado del perfeccionamiento de la maquinaria, unido todo a las exigencias, cada vez más grandes, que crea el medio moderno, incapacitan al hombre económicamente a echar sobre sí una carga más: la manutención de una familia. La institución del servicio militar obligatorio arranca del seno de la sociedad a un gran número de varones fuertes y Jóvenes, merma también la oferta masculina en el mercado matrimonial. Las emigraciones de trabajadores, provocadas por diversos fenómenos económicos o políticos, acaban por reducir todavía más el número de hombres capacitados para contraer matrimonio. El alcoholismo, el juego y otros vicios y diversas enfermedades reducen aun más la cifra de los candidatos al matrimonio. Resulta de esto que el número de hombres aptos para contraer matrimonio es reducidísimo y que, como consecuencia, el número de solteras sea alarmante, y como su situación es angustiosa, la prostitución engrosa cada vez más sus filas y la raza humana degenera por el envilecimiento del cuerpo y del espíritu.
Compañeras: este es el cuadro espantoso que ofrecen las modernas sociedades. Por este cuadro veis que hombres y mujeres sufren por igual la tiranía de un ambiente político y social que esta en completo desacuerdo con los progresos de la civilización y las conquistas de la filosofía.”

Esta vez, se recurrió a una cita textual extensa; para poder cotejar el análisis que hace Ricardo Flores Magón de la situación femenina en el sistema capitalista y en otros modos de producción y; de las contrariedades, prejuicios, degradaciones, humillaciones y explotaciones, a las que se ve y ha visto expuesta; con el análisis que Karl Marx hace en el tomo I, capítulo XIII Maquinaria y gran industria, del Capital, en el apartado tres: Consecuencias inmediatas de la industria mecanizada para el obrero, apartado a) apropiación por el capital de las fuerzas de trabajo excedentes. El trabajo de la mujer y del niño. Es necesario apuntar, que el cotejo del texto de Ricardo Flores Magón con el otro, de Karl Marx, no quiere decir que el primero de los dos autores antes señalados tenga una filiación marxista. Simplemente se hace un análisis en base a la crítica de la economía política, especificando la forma en que se extrae plusvalía por medio de la explotación de la mujer y el hombre. Plusvalía que puede ser absoluta, aquella que es producida mediante la prolongación de la jornada de trabajo; y relativa, que se logra reduciendo el tiempo de trabajo necesario, con el consiguiente cambio en cuanto a magnitudes entre ambas partes de la jornada de trabajo.
Ricardo Flores Magón, sintetiza en el texto “A la mujer” toda una concepción que se ha tenido desde siempre con respecto a la situación femenina desde los albores de la humanidad, pero, aún va más allá cuando describe de forma concienzuda el rol de la fuerza de trabajo femenina dentro de la sociedad capitalista; abaratando la fuerza de trabajo en general (hombres y mujeres) y contribuyendo al aumento del grado de explotación. Es importante notar que debido a la situación fisiológica de la mujer, es, para los dueños de los medios de producción (capitalistas), ejercer una mayor explotación corporal y espiritual con las mujeres; con esto sólo se destaca la mayor propensión al ultraje femenino de parte del capitalista, no significando que el hombre no lo padezca.

A la mujer. Primera parte.

octubre 11, 2009

A la mujer.

El anarquismo en el tema de la mujer es una de las ideologías màs avanzadas en cuanto a su contenido de igualdad, libertad y fraternidad para con las mujeres y hombres, en la cual se desglosan otras tantas igualdades o complementariedades, que sería un término más correcto. Michel Proudhon definía así la relación existente entre la mujer y el hombre: “El hombre y la mujer pueden ser equivalentes, no son iguales”[1]

Ricardo Flores Magón luchaba por la libertad de la sociedad humana basada en la igualdad económica, no dejando de lado a la mujer y, así lo expresa en el escrito del 24 de septiembre de 1910 que se titula “A la mujer”. En el  texto continúa con su postura incendiaria hacia la sociedad establecida, pero esta vez lo hace  con un llamado a las “compañeras” (mujeres), las cuales representan la otra mitad de la especie humana. Y como  tales,  las incita a tomar las armas para destruir  desde sus cimientos económicos el sistema capitalista, ya que, éste no sólo afecta al hombre como género, sino, incluso recae con más despotismo y salvajismo sobre las mujeres.

Una más de las instituciones que se ha adecuado al capitalismo es la familia patriarcal (falocéntrica), y esa es una más de las razones por las que la imposición autoritaria a la mitad femenina  de la especie humana, sea más despótica.[2] He aquí un fragmento escrito por Ricardo Flores Magón  dedicado a la situación de la mujer. Expresa de forma elocuente las diversas manifestaciones de opresión y represión a las que se ve sujeta la mujer en el sistema capitalista.

“¿Sois obreras? Por el sólo hecho de ser mujer se os paga menos que al hombre y se os hace trabajar más, tenéis que sufrirlas impertinencias del capataz y amo, y si además sois bonitas, los amos asediaran vuestra virtud, os cercaran, os estrecharan a que les deis vuestro corazón, y si flaqueáis, os lo robaran con la misma cobardía con que os roban el producto de vuestro trabajo” [3]

El matrimonio monogámico paternalista machista, es un producto de miles de años de sometimiento de la mujer al hombre. El capitalismo lo vino a subsumir y exponenciar a su dinámica rapaz de la propiedad privada; donde la mujer mediante un contrato “divino” y estatal pasa a ser propiedad del marido que la d-esposa. La prostitución que es una práctica antediluviana, de igual forma se ha agravado al considerar el cuerpo humano como una mercancía más:  cualquiera que detente cierta cantidad de dinero para poder cubrir el costo del cuerpo puede acceder a él; también, el vagabundeo ha aumentado. Y, esas prácticas se han agudizado gracias al deterioro de las sociedades en las que nos desarrollamos.


[1] Bernard, Thomas. Ni dios ni amo, los anarquistas. Editorial  extemporáneos. México. 1970. P. 144.

[2] Marx K. La ideología…. P. 34.  “Esta conciencia gregaria o tribal se desarrolla y perfecciona después, al aumentar la producción, al acrecentarse las necesidades  y al multiplicarse la población que es el factor sobre el que descansan  los dos anteriores. De este modo, se desarrolla la división del trabajo, que originariamente no pasaba de la división del trabajo en el acto sexual  y, más tarde,  de una división del trabajo introducida de un modo ´natural´ en atención a los dotes físicos (por ejemplo, la fuerza corporal), a las necesidades, las coincidencias fortuitas, etc., etc. La división del trabajo sólo se convierte en verdadera división a partir del momento en que se separan el trabajo físico y el intelectual. […] Con la división del trabajo, que lleva implícitas todas estas contradicciones y que descansa, a su vez, sobre la división natural del trabajo en el seno de la familia y en la división de la sociedad en diversas familias contrapuestas, se da, al mismo tiempo, la distribución y, concretamente, la distribución desigual, tanto cuantitativa como cualitativamente, del trabajo y sus productos; es decir, la propiedad, cuyo primer germen, cuya forma inicial se contiene ya en la familia, donde la mujer y los hijos son los esclavos del marido. La esclavitud, todavía muy rudimentaria, ciertamente, latente en la familia, es la primera forma de propiedad, que, por lo demás, ya aquí corresponde perfectamente a la definición de los modernos economistas, según la cual es el derecho a disponer de la fuerza de trabajo de otros. Por lo demás, división del trabajo y propiedad privada son términos idénticos: uno de ellos dice, referido a la esclavitud, lo mismo que el optro, referido al producto de esta.”

[3] Flores Magón, Ricardo. Regeneración…. p.235.